Por trece razones…

El suicidio adolescente es un problema real. Por eso, sorprende que a partir del estreno de 13 Reasons Why se haya generado tanta controversia en las redes y los medios. En algunos casos se ha llegado a cuestionar la responsabilidad de sus creativos. Sin embargo, la propia serie da respuesta incluso a esta problemática, y es que lo peor que podemos hacer es callarnos y no hablar sobre el tema.

13 Reasons Why habla alto y claro sobre la que supone la segunda causa de mortalidad entre la población más joven, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Lo hace a través de Hanna Baker, una estudiante de secundaria de 17 años que decide quitarse la vida. Este es el punto de partida. Los trece capítulos que constituyen la serie se dedican a explicarnos el porqué de esta decisión.

La respuesta está en una nota, en forma de cassette con varias cintas que nos van contando la verdad de Hanna. Puedes estar o no de acuerdo con sus razones, pero son las suyas, y esa es la clave del asunto. Comprender y entender a los adolescentes, sus preocupaciones y problemas, es el primer paso para crear una sociedad más justa.

La estructura de la serie es una de sus genialidades. 13 capítulos, 13 caras de cinta. Hanna es el hilo conductor a través de su narración, pero también Clay Jensen. A través de sus ojos, de sus memorias y de lo que escucha a través de dichas cintas vamos hilando contenidos, ideas y sensaciones. El uso de colores fríos para representar el presente y de tonos cálidos para mostrar el pasado, dan una cierta sensación de melancolía, de añoranza, de que algo importante se ha perdido con la muerte de un compañero en el instituto.

Se presenta un fuerte e invisible sentimiento de culpa en el entorno, pero también de verdades que no salen a la luz. Y esto toca a todo el sistema, desde los compañeros hasta los propios profesores y directores. A los padres se los deja más en margen, no sin intención, porque el objetivo es dar a entender que el sistema podría haber hecho más por Hanna.

Si se trata o no de una perspectiva acertada depende de cada espectador. Habrá aspectos que parezcan cobrar más sentido y otros que simplemente se magnifican. Sin embargo, invita a la reflexión, y eso es lo fundamental. Habla sobre el problema, a veces con crudeza, aunque necesaria para que seamos conscientes de que el acoso puede llevar al suicidio, que cada uno de nosotros tenemos distintas sensibilidades, y que al final es el respeto y la comprensión lo que debe imponerse en las aulas.

Una serie necesaria, de ejecución brillante, actuaciones de sobresaliente y una banda sonora que conecta con un tono de nostalgia que te hace esperar a que Clay Jensen ponga una cinta tras otra en su walkman. Absorbente y conmovedora, es una de las series de los últimos años, tanto por calidad como por trasfondo.

 

Un comentario

  1. Una muy buena serie, aunque aún no he visto la segunda temporada, esta primera me gusto, el cómo representa un problema que sigue ahí a pesar de la ya fallecida Hanna. En la serie se ven diferentes «amigos» de ella que aunque parezca que no, entre todos fueron culpables. Y lo más «fuerte» de la serie es que tiene razón en que cualquier cosa que se diga o haga puede herir la sensibilidad en mayor o menor medida, ya que todos como bien dices no somos iguales, tal y como bien has dicho, «que puedes estar de acuerdo o no, pero son sus razones».

    Por cierto Jesús Bella, enhorabuena por tu blog personal, y tengo otro, en el que escribo y hago críticas de lo que me gusta.

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